Bella Durmiente nš 50
muere asesinada
por su príncipe azul
el 08.01.02
en Villajoyosa



He recibido el adhesivo con el número 50, para el proyecto de Bellas Durmientes.

Despues de pensar y darle muchas vueltas a que hacer con él, he decidido que mi compromiso con el adhesivo me va a acompañar durante mucho tiempo.

Como primera actuación, elijo hacer algo con él el día 24 de diciembre, Noche Buena, fecha señalada para que amigos y familiares se reunan, y sino puede ser, por lo menos todos recordar a nuestros seres queridos. Me parece que en este día, seguro que por lo menos a alguien le hace falta la víctima número 50 que me ha tocado, la echa de menos y ha dedicado parte de este día a recordarla y pensar en ella. Yo no la conocí, no se nada de ella, pero a pesar de esto hay algo que me produce tristeza, mucha pena.

Junto con mis 2 hijas, de 13 y 14 años, y vestidas las 3 de negro, nos vamos al Paseo de la Isla de Burgos. Es un parque que tiene un encanto especial, romántico, porque alberga alguna ruina, y porque tiene ese aspecto de descuido y semi-abandono que lo hace tan atractivo. En él hay un pequeño jardín botánico, donde, cuando mis hijas eran pequeñas, descubrimos el Árbol del amor, llamado así porque sus hojas tienen forma de corazón y además son caducas. Esto inspiró mi cuadro "El árbol del amor", que cuelga sobre mi cama.

Una vez allí, buscamos el árbol. Sobre su corteza pongo un número 50 con plastilina roja y pego el adhesivo en el cartelito que informa del nombre del árbol. Mis hijas recogen esta acción con sus cámaras. Guardamos varios minutos de silencio. Recogimos todo y nos fuimos.

El 27 de diciembre, recorto el adhesivo en forma de corazón, y lo pego en mi cuadro. Es el único corazón que está desprendido de las ramas del árbol y casi roza el suelo. Mi intención es tenerlo aquí durante 50 días. No es casualidad que el último día que pase en el cuadro sea el 14 de febrero, día de los enamorados. Ese día lo quitaré.

He pensado mucho en que hacer con él despues de esto, y al final he decidido guardarlo entre las páginas del libro "El segundo sexo" de Simone de Beauvoir, un libro emblemático e importante. Lo usaré como marcapáginas, cada vez que acudo a él para releerlo, de esta forma nunca olvidaré a la víctima número 50.

Virginia Calvo
Burgos, 29 de diciembre de 2007