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menú etapa 3
Producciones
del Antimuseo
FOSA COMÚN
Günter Schwaiger
y Tom Lavin
Un proyecto sobre los desaparecidos del franquismo
El golpe de Estado fascista liderado por el general Francisco
Franco en 1936 contra el gobierno de la República Española
encontró una inesperada resistencia popular, que desembocó
en una larga y cruenta guerra civil. Aunque han pasado décadas
desde este suceso, la sociedad española aún se enfrenta
a numerosos fantasmas del pasado.
La campaña militar golpista se complementó con la
organización de un programa de exterminio de cualquier posible
opositor, en la que colaboraron fuerzas de seguridad del Estado,
en especial la Guardia Civil, el partido fascista Falange, el clero
y civiles que apoyaban el golpe.
Un sistema seguido en las zonas rurales para llevar a cabo el exterminio
fue el siguiente: en cada pueblo las personas adeptas al bando golpista
debían confeccionar una lista con los nombres de opositores
o sospechosos. Esta lista era entregada a los fascistas del pueblo
vecino, que se ocupaban de capturar a los individuos señalados,
para asesinarlos en las proximidades de la población, donde
eran enterrados sin más trámites.
De esta manera las pistas y testimonios se obscurecían, y
se aseguraba la opacidad para el futuro. El sistema fue, además
de monstruoso, muy eficaz. La organización dispersa no ha
dejado documentación ni registro alguno del alcance de la
operación, ni de la duración que tuvo. La implicación
de la población civil en los crímenes ha propiciado
que un espeso silencio cubra esta etapa de nuestra historia, y las
fosas comunes del franquismo son un tabú del que pocos se
atreven a hablar.
En 2000 se constituyó la Asociación
para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH),
una entidad privada cuyo objetivo es localizar el mayor número
posible de fosas comunes, exhumar e identificar los cuerpos y darles
enterramiento en cementerios, para restituir la memoria a la sociedad
española. En 2003 abrieron una que contenía seis cadáveres,
en el pueblo de Santa Cruz de la Salceda, provincia de Burgos. La
exhumación fue documentada por Günter Schwaiger en la
película titulada Santa Cruz, por ejemplo... El
documental, estrenado en 2005, nos muestra el trabajo de un equipo
de arqueólogos, que lentamente van sacando los huesos a la
luz. Los familiares de los desaparecidos observan el trabajo, preparados
para transportar los restos al cementerio de la localidad. Entrevistas
con vecinos del pueblo, tanto parientes de los desaparecidos como
personalidades públicas, la alcaldesa y el sacerdote católico,
o viandantes, nos proporcionan una imagen nítida de la tensión
que sigue provocando este tema, aún después de 70
años.
En la video-instalación Fosa Común esta
película, proyectada en una pared, se combina con otros elementos.
El principal, un mapa de España dibujado sobre el suelo por
Tom Lavin con tierra recogida en la fosa común
de Santa Cruz. El público, al caminar sobre el mapa, entra
en contacto físico con una tierra donde durante casi 70 años
han reposado, olvidados, los cuerpos de seis víctimas de
la represión. Con una tierra donde está prácticamente
todo lo que queda de estos cuerpos. Sus propias pisadas arrastran
la arena y desdibujan el mapa hasta dejarlo irreconocible, repitiéndose,
de forma metafórica, la desaparición de nuestra memoria
histórica: una memoria substraída y falseada y un
drama humano de proporciones incalculables.
La exposición se completa con material documental muy diverso,
que contribuyen a mostrar el nexo entre los crímenes cometidos
hace más 60 años, la labor de recuperación
de la verdad que es inherente a la democracia, y la experiencia
personal del propio espectador, que ha entrado en contacto físico
con la tierra de una fosa común, y debe hacerse partícipe
o bien del olvido, o bien del recuerdo.
Con
el apoyo de:
Foro Cultural de Austria en Madrid
Colabora:
Asociación
para la Recuperación de la Memoria Histórica
Agradecimientos:
Luis Gonzalo Martínez, Natasha García Lomas,
ediciones despacio mobcoop ediciones, Ángel Sáenz;
Martin Eller, y a los socios y simpatizantes de la ARMH que han
ofrecido sus testimonios.
Fotos: arriba y Centro Cultural de España
en México: Theda Acha
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